En 1864, hace más de un siglo, se descubrió en Cornualles una fuente termal a casi 450 metros bajo tierra.

Estaba en Wheal Clifford, una mina de cobre a las afueras de la ciudad minera de Redruth.

Se recogieron muestras en botellas de vidrio sumergidas en las burbujeantes aguas, se sellaron cuidadosamente y se enviaron a analizar.

El resultado fue el descubrimiento de una cantidad enorme de litio: entre 8 y 10 veces más por cada galón que la encontrada en cualquier fuente termal analizada con anterioridad.

Así que los científicos empezaron a sospechar que podría tener “un gran valor comercial”.

Hasta que llegó el otoño de 2020, cuando se confirmó que un sitio cerca de Wheal Clifford en Cornualles tiene uno de los niveles de litio en aguas geotérmicas más altos del mundo.

Y ahora, en estos tiempos, no hay duda del valor comercial del litio.

Así que los científicos empezaron a sospechar que podría tener “un gran valor comercial”.

Hasta que llegó el otoño de 2020, cuando se confirmó que un sitio cerca de Wheal Clifford en Cornualles tiene uno de los niveles de litio en aguas geotérmicas más altos del mundo.

Y ahora, en estos tiempos, no hay duda del valor comercial del litio.

No solo se utiliza para fabricar smartphones o computadoras portátiles, sino que ahora se ha convertido en un elemento clave para la transición a la energía limpia.

El litio es esencial en las baterías de los vehículos eléctricos y para almacenar la energía que producen fuentes renovables de tal forma que pueda liberarse de manera constante y fiable.

La demanda se ha disparado en los últimos años, coincidiendo con la fabricación de cada vez más vehículos eléctricos y con que muchos países, como Reino Unido, Suecia, Países Bajos, Francia, Noruega y Canadá, quieren eliminar gradualmente los automóviles con motor de combustión.

De hecho, se necesitarán cinco veces más litio del que se extrae actualmente para cumplir los objetivos climáticos globales para el 2050, según el Banco Mundial.

Fuente: BBCNEWS